Los pedidos acuícolas de un empresario para salmoneras en los sectores de Guanaqueros y Tongoy, en los cuales bastó una Declaración de Impacto Ambiental o DIA cuando la lógica histórica pide un Estudio de Impacto Ambiental pueden muy bien tratarse de una especulación con el objeto de que el mercado de segunda vivienda, principalmente en los sectores de Playa Blanca y Puerto Velero que serían los que competirían en el mismo segmento, en que se ubicará al norte del Faro de La Serena, donde el mismo empresario construirá edificios y una piscina marina como la de San Alfonso del mar o más grande ya que en ese emplazamiento la playa no es apta para bañarse.
En todo caso las comunidades de ambas localidades, nos opondremos hasta las últimas consecuencias a que especies foráneas carnívoras que en sólo diez años, hicieron colapsar grandes sectores lacustres y marinos del sur de Chile, en una especie de revival del "oro de California" vengan a contaminar nuestras maravillosas playas con sus fecas, restos de alimentos, peligros para nuestras especies endémicas, y pongan en riesgo el patrimonio de miles de propietarios, que todavía gozan de poder caminar a pie pelado por las límpidas aguas que tocan nuestras blancas arenas especialmente en la Playa Socos y Playa Blanca, derrumbando una industria turística que crece a pasos agigantados con el apoyo del Gobierno Regional y de los estamentos que lo componen como Ministerio de Bienes Nacionales, Sernatur, Fosis, Sercotec y otros que han hecho grandes inversiones en capacitar y apoyar económicamente iniciativas de microemprendedores tan hermosas como el FPA que entregó en concesión a la Agrupación Cultural David León Tapia el Humedal de Salinas Chicas o la recientemente inaugurada Ruta Patrimonial de Tongoy un proyecto Fosis, uno de cuyos hitos es el ahora hermoso humedal, con otros como, la casa en que nació Víctor Domingo Silva, el Cerro La Virgen, la ex Fundición de Cobre de Tamaya, Gastronomía Local, la Hacienda El Tangue, cabalgatas, paseos en lancha, pesca deportiva, circuitos de Mountanbike, y otras que se irán sumando. (Ver video ruta patrimonial en www.tongoy.cl )
La industria salmonera en Chile ha demostrado ser exactamente lo contrario: ha contaminado las aguas en las que se ha instalado hasta aniquilar el hábitat y su biodiversidad y ha destruido groseramente las bellezas paisajísticas del entorno con sus jaulas .
Es imposible pretender plantear con seriedad que el turismo de naturaleza y de intereses especiales, que es el tipo de turismo que más fuertemente se ha expandido en la industria mundial y en el que tenemos amplias ventajas competitivas, pueda desarrollarse y prosperar en el mismo espacio en que se instala una de las industrias reconocidamente más contaminantes del mundo.
Esta travestía conceptual, de intentar juntar turismo con salmones en jaulas, es alentada torpemente por algunas autoridades, que se dejan encandilar por las promesas de los salmoneros: grandes inversiones, aumento del producto y muchos empleos. Cierto, eso trae esta industria, ¿pero a qué costo y para beneficio de quién? Las inversiones y el aumento del producto lucen bien en las cuentas nacionales, pero el ingreso que genera beneficia a las transnacionales que invierten y no a las regiones en las que se instalan.
El tan usado fundamento del aumento del empleo es efectivo, pero de bajísima calidad: es mayoritariamente de poca o ninguna calificación, agrega muy poco valor al producto final, de bajas remuneraciones, altos índices de siniestros y además inestable en el tiempo.
“¿Y todo esto a qué costo? Para nuestra hermosa zona a costa de la destrucción del activo más importante con que cuentan nuestras localidades, una naturaleza esplendorosa, las bases de la industria turística regional, que genera ingresos principalmente para sus habitantes y sobre todo, sin amenazar el entorno.
No solo el medio ambiente fue devastado en el Sur, sino que otras inversiones también sufrieron grandes pérdidas. El mercado creció a pasos agigantados, especialmente el retail y sus tarjetas de crédito y las empresas constructoras se pusieron manos a la obra para cubrir la demanda habitacional que crecía a la par con las jaulas salmoneras. Los ejecutivos de estas empresas compraron parcelas y construyeron hermosas casas, empleados que pudieron comprar una casa y un auto, en fin...el sueño del 97% de los chilenos, se lo creyeron, se endeudaron, y sintieron la pena de volver derrotados, a veces de allegados; a partir de cero nuevamente, reinventarse.
Los chilenos no hemos aprendido que sólo estamos de paso aquí, en este Chile tan hermoso, en el cual todo funciona en sinergia, puesto que por millones de años geológicos hemos sido protegidos por nuestra propia geografía. Esta tierra que hoy nos acoge y que estamos castigando tan severamente por cosas a mi juicio tan ridículas como ¡oro! que luego de devastar glaciares, poblados, comunidades ancestrales, reliquias antropológicas, se vaya a depositar a una bóveda bajo siete llaves porque no sirve para nada.
Así como los salmones muchas de otras especies foráneas han causado daños irreversibles, como es el caso de los castores del sur, o poblar con pinos exógenos y eucaliptus , quemar bosques de árboles maravillosos, únicos, un verdadero patrimonio para mostrar al mundo como los bosques de alerce; sin especies venenosas, sin mosquitos que contagien enfermedades, con una topografía loca, y con gente con ganas de surgir en un mundo limpio, nadie quiere el basural al lado de su casa y depende de comunidades organizadas hacer cumplir con su voz, nuestro derecho a un medio ambiente libre de contaminación como garantiza nuestra propia constitución; y además existe la ley de Medio Ambiente n° 19.300 que cita a quienes pueden pedir un Estudio de Impacto ambiental (EIA) textualmente el artículo 11:
letra c) Reasentamiento de comunidades humanas, o alteración significativa de los sistemas de vida y costumbres de grupos humanos;
d) Localización próxima a población, recursos y áreas protegidas susceptibles de ser afectados, así como el valor ambiental del territorio en que se pretende emplazar;
Los pescadores por miles de años han recorrido los caminos que las balsas salmoneras usarán, lo que significa una alteración significativa para ellos, su labor y su cultura.
La diferencia entre ambos es gigantesca:
Por eso me surge la pregunta con que inicié este artículo, ¿especulación o real intención? si es esto último opongámonos organizadamente, si es lo otro, espero que sirva para meditar acerca de leyes que permiten estos "trucos" publicitarios.



